miércoles, 30 de junio de 2021

Despedida por picar en un fraude informático


      Un día cualquiera, en una empresa cualquiera, un directivo cualquiera recibe una llamada de alguien que está asesorando a la compañía para adquirir una empresa extranjera. Tras un intercambio de correos electrónicos, una importante suma de dinero y las firmas de los apoderados de la empresa... resulta que el dinero ha ido a parar a una organización de cibercriminales. Desgraciadamente, estamos hablando de una historia basada en hechos reales.

Así le ocurrió el pasado septiembre de 2019 a la directora de la EMT de Valencia. Una supuesta OPA a una empresa china acabó con 4 millones de euros transferidos a una cuenta bancaria de lo que al final resultó ser una organización cibercriminal.

Obviamente esta trabajadora fue despedida, de forma improcedente al principio. Finalmente el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana falló que este despido fue procedente, ya que aprecia una actuación transgrediendo la buena fe contractual y cometiendo un abuso de confianza de su cargo. En el mismo auto, se rechazan las alegaciones de la víctima, que afirmaba cumplir los requerimientos recibidos por la persona que suplantaba la identidad de sus superiores. En este último caso, los jueces entienden que la víctima debería haber comprobado que la información recibida era legítima.

Francisco Pérez Bes, antiguo secretario general del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) explica que "los deberes de buena fe, lealtad y fidelidad, han de observarse con mayor rigor por parte de aquellas personas que desempeñan puestos de responsabilidad". También destaca que el hecho de que se solicitara documentación de la empresa debería haber puesto en alerta a la directora.

Finalmente, la sentencia evidencia una "absoluta falta de criterio" y una "grave negligencia" por parte de la víctima.

La secuencia de estos hechos nos hace tomar conciencia acerca de las posibles estafas que podemos sufrir, esta vez hablaríamos de un uso de la ingeniería social para que un delincuente logre su objetivo. En esta ocasión, la historia ha terminado con la víctima con cargos debido a su negligencia y la empresa con serios perjuicios. Debemos permanecer siempre alerta ante posibles estafas y verificar realmente lo que estamos leyendo y firmando.

Fuente: El Economista

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